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martes, 13 de enero de 2015

La Diosa también tiene hijos



"Todos provenimos de la Diosa (...)"

Este es el fragmento de una canción neo-pagana que creo muchos conocen, y es justamente este fragmento el que me viene a la cabeza no solo dentro de un circulo mientras se adora el espíritu de la Diosa a través del canto y el baile, sino cuando escucho las dificultades que se les presentan a algunos hombres al acercarse a caminos espirituales centrados en la Diosa, como Wicca, y es que sucede, la irónica idea de que Wicca es un camino exclusivo para mujeres aún persiste, frente a esto creo que es necesario aclarar que si bien es cierto que hay algunas tradiciones que se aseguran de que esto sea así , a través de su reverencia exclusiva a la Diosa y dejando por fuera de sus misterios a los hombres con el fin quizás de explorar solamente los misterios femeninos y de la sangre, la gran mayoría de las tradiciones mantiene uno de los mayores principios de la filosofía del Oficio, se trata del principio de Polaridad.

La polaridad no debería significar para un practicante del Arte un concepto intelectual estático mediante el cual se representa dos polos que son opuestos entre si, el concepto de polaridad es entendido como aquel postulado que permite la comprensión de que existen dos puntas, dos extremos, en donde uno no puede llegar a operar sin el otro, entender que el Dios es un presupuesto de la Diosa y viceversa, ambas figuras son muy importantes dentro de la brujería, entender que solo a través de uno se conocen los misterios del otro, que solo a través de la conciencia de que existe el negro podemos entender que existe el blanco y viceversa, y aún más, entender lo que hay en medio, los "tonos grises", a donde con más frecuencia nos acercaremos para evitar tocar los extremos y desequilibrar.

El asunto con negar que la Diosa también tiene hijos que desean y realmente pueden acceder a sus misterios puede tener su origen en la necesidad de posicionarla en un lugar importante en la espiritualidad, restaurándola, ya que hemos estado durante mucho tiempo bajo el sesgo de las religiones que mantienen una espiritualidad netamente hetero-patriarcal, sin embargo Wicca es realmente una cuestión de equilibrio, y para entender esto una buena táctica es tomar prestada una figura oriental, me refiero al Yin y el Yang, esta figura nos da la sensación de movimiento, porque el equilibrio realmente no dura mucho tiempo, los polos tiran uno de otro, y el Yin-Yang nos permite entender que no se trata de una cuestión de absolutos, de equilibrios absolutos, se trata más bien de aceptación, aceptar que hay una parte "masculina" y una "femenina" dentro de cada uno, hay entonces una parte de una cualidad que es opuesta dentro de nosotros, y es ese reconocimiento el que nos acercara más al punto medio. 

Los hombres que sentimos el llamado de la Diosa reconocemos el otro extremo, el otro polo y trabajamos para sanar nuestra relación con el, trabajamos también para encontrar nuestro papel en la tradición, labrando nuestro propio camino y quizás en ocasiones inspirándonos por los hombres que nos han precedido, con el tiempo y el contacto con más personas es más fácil que la idea de un hombre seguidor de la Diosa se haga menos remota, actualmente hay muchos Sacerdotes y Sumos Sacerdotes que han sentido el llamado y llevan un largo camino ya. 

El desarrollo del Dios es generalmente visto a través de las facetas de niño, joven, amante, rey, y momentos cruciales como su muerte y su paso a ser un Dios del sub-mundo, solo para que renazca de nuevo como un niño a través de la Diosa, que es una figura más presente, más eterna que se mueve a través de ciclos re-generativos de juventud, maternidad, vejez, y es a través de esta constante interacción dinámica que crearon todo, y mantienen la vida en un constante "equilibrio". 

Wicca a través de su principio de polaridad, de equilibrio, permite no solo a las mujeres crecer bajo el misterio de las dos realidades en una, sino que también le da la oportunidad a un hombre, de reconocerse a si mismo no solo como un hijo del Dios, sino además como un hijo de la Diosa, y a través de esto, comprender su real papel como hombre en la sociedad, aportando luz a este mundo. 


2 comentarios:

Cristian Felipe Corzo Cuevas dijo...

¡¡¡Infinitamente enriquecedor!!! Gracias.

Eduardo José Martinez Rondón dijo...

simplemente divino gracias =D

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