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sábado, 25 de julio de 2015

No soy cristiano





Esto no es una novedad para muchos de mis cercanos, sin embargo el hecho de no ser cristiano no me remite a ser ateo, o en su defecto agnóstico, el cristianismo no es el único camino/búsqueda espiritual que una persona puede encontrar, el mundo de las religiones es diverso, y los intereses espirituales de una persona se pueden ver satisfechos por alguna opción religiosa (o varias en muchas oportunidades), gran parte de mi apatía al cristianismo resulta de mi experiencia personal dentro de la religión y de mi posterior acceso a ciertos ensayos como el de Bertrand Russell que a pesar de compartir muchos de sus puntos no me considero una persona atea, no podría ser así, mi camino me ha llevado a ser un ministro de Universal Life Church y emprender un camino sacerdotal dentro del paganismo, pese a ello si retomare muchos puntos del ensayo de Russell para argumentar mi poca cercanía al cristianismo, más allá de tener buenos amigos que siguen esta fe, y pasar una o dos tardes a la semana con ellos hablando de teología, estudios comparativos y diálogo interreligioso.

El contenido moral que reviste la estructura de los cristianos no es una condición de existencia para el sostén del mundo, por más que muchos sostengan que sin la moral cristiana el mundo estaría perdido tendremos que admitir que la moral no es propiedad del cristianismo y es por ello que el no ser cristianos no nos deja bajos como diría José Ortega y Gasset de moral, todos los seres humanos somos morales, esto es inevitable, tenemos una estructura ética, todos tenemos un carácter, vale la pena recordar en este punto que la palabra ética proviene del griego “êthos”, que quiere decir justamente carácter, y todos lo tenemos y lo vamos formando a través de la toma de decisiones trascendentes de forma continua que generan una predisposición a elegir de una forma y no de otra, aquella persona que toma decisiones imprudentes se generara entonces una disposición a seguir tomando decisiones imprudentes, mientras que aquella que toma decisiones más bien justas, pues lograra generarse una disposición a seguir yendo por ese camino, y es que como lo manifestaba Aristóteles, hay que ser como un arquero, que se entrena día a día para acertar en el blanco, el blanco de la virtud (Arete), el que es excelente en virtudes como la justicia, o la prudencia, será finalmente justo o prudente, y eso por ello que hay una gran importancia en procurar tener esas predisposiciones, porque eso determinara nuestro carácter, nuestra ética/moral.

Muchas personas, especialmente aquellas simpatizantes con el movimiento del nuevo ateísmo nos dirán que nadie puede corroborar la existencia de un dios de forma científica, probablemente es cierto, y aquí le daría la razón a la lógica científica, sin embargo esta no es aplicable siempre a la espiritualidad, al menos no al paganismo, nuestras ideas de los dioses son poemagógicas, un término cuya acuñación pertenece a Anton Ehrenzweig en “The Hidden Order of the Art”, para describir la función especial de algo de inducir y simbolizar la creatividad del ego, las experiencias y por tanto la “existencia” de un dios, dioses o diosas no proviene del exterior, esto debe ser escuchado desde adentro, siempre es bueno recordar la carga de la Diosa al decir “aquello que no encuentres dentro, no podrás hallarlo fuera”, las experiencias espirituales personales son la prueba para muchos de nosotros de que hay más mundos que el físico, realidades que la ciencia aún no alcanza a dimensionar, y quizás como lo diría Arthur C. Clarke en su tercera ley relacionada con el avance científico publicada en su ensayo “Peligros de la profecía: la falta de imaginación” que se encuentra en su obra de 1962 “Perfiles del futuro”, “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, la ciencia, creo a diferencia de los seguidores del ateísmo, no puede deificarse, no puede o más bien, creo que no debería estar por sobre todo, más aún cuando esta debe dejarse de entender como un conjunto de verdades totalmente comprobables y objetivas fruto de la investigación empírica que viene de los textos guías, podemos seguir acá el pensamiento de Popper al pensar que las teorías científicas son solo grandes hipótesis validas, hasta que haya suficientes razones para empezar a desconfiar de ellas l punto de desecharlas.

Pese a que Jesús es una figura que me resulta históricamente fascinante, también me parece muy problemático, no solo en cuanto a su veracidad histórica, sino en cuanto a la forma en la que los evangelios y la iglesia como institución lo ha querido mostrar a los creyentes, más aún cuando se accede a la literatura gnóstica especialmente a los evangelios apócrifos, aunque justamente esas situaciones problemáticas hacen personalmente que mi interés por él se despierte, sin embargo nunca he sentido que él haya tocado mi vida con su amor, prefiero pensar en su humanidad, la historia de la higuera que se cuenta en el nuevo testamento hacen de Jesús una figura más cercana, con problemas de actitud, e incluso de ira, cuando este la maldice.

Un punto que siempre me ha generado conflicto es el hecho de que la mayoría de los ateos identifiquen de una forma automática a Dios con la figura de Dios de las religiones abrahámanicas que se convierte en un blanco perfecto para atinar con todas las cuestiones morales y practicas con las que no están de acuerdo, y claro, hay muchas de esas cuestiones que comparto (cuestiones en relación a la política el menosprecio a la mujer, el cuerpo, el sexo y muchas otras), sin embargo tengo que decir que el Dios del cristianismo no es mi Dios, y mis Dioses no tienen por qué revolverse con todos esos asuntos problemáticos que sacan a relucir los ateos, cuando en muchas ocasiones estos son la antítesis de dichas situaciones.

Pese a lo que muchos otros paganos piensan, no seremos menos paganos (como si en realidad hubiese una clasificación del ranking pagano) por decir que me he interesado por esta religión, me gustan algunas de sus metáforas en cuanto a la justicia social (solo algunas eh!), pero esas historias no corresponden a mi historia espiritual, “El Señor” no es mi Señor, y en definitiva no es mi pastor, mi carácter espiritual no soporta ser la oveja de nadie, y las experiencias espirituales que me han hecho una persona más fuerte espiritualmente y más convencido de sus creencias no han estado nunca en la iglesia, mis grandes momentos espirituales han ocurrido en soledad, en el campo, un bosque o en el agua, ambientes más naturales, la naturaleza es mi iglesia, y es allí donde habitan mis dioses, pero si soy el tipo de persona que respeta a todas las tradiciones espirituales, y que ama a las personas más allá de su religión, porque hay algo más sublime que nos une, y es el hecho de compartir una humanidad.

Me siento feliz de no ser cristiano, y también me siento feliz de mi proceso para dejar de lado todas las etiquetas que eso conllevaba, amo a las personas, sean cristianas o no, aunque aún me duele ver algunas personas que defienden algunos actos que a mi parecer son atroces, que distorsionan una tradición que si aceptara el cambio que conlleva todo camino espiritual y el dejar del lado el “poder sobre” podría ser muy bella. 

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